Alejandro Navarro Mindfulness

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El momento presente según Eckhart Tolle: cinco prácticas sin teoría

Todo el mundo repite «vive el presente». Casi nadie lo hace un martes. Esto es lo que dice Tolle, sin misterio, y lo que hay que hacer con ello.

Vivir el momento presente: un monje camina por un sendero entre árboles

¿Has estado alguna vez fuera del momento presente? Piénsalo en serio antes de seguir. Tu cuerpo nunca ha estado en otro sitio. No ha estado en ayer ni ha llegado a mañana. Lo que viaja es la atención. «Vivir el presente» no consiste en ir a ningún lado, sino en que la atención vuelva a donde el cuerpo ya está.

Eso es lo que Tolle lleva casi treinta años diciendo. Lo demás es comentario.

Lo que dice, en cuatro líneas

Eckhart Tolle publicó El poder del ahora en 1997 y Una nueva tierra en 2005. Yo llevo más de veinte años practicando lo que enseña. Todo cabe en cuatro ideas. Lo difícil no es entenderlas, es que se te queden puestas.

  • No eres tu mente. Hay una voz en tu cabeza que comenta, juzga, anticipa y recuerda sin parar. Tú eres el que la oye, no la voz. Tolle llama a eso el observador, o la presencia.
  • El sufrimiento viene de identificarse con esa voz. No del dolor, que es inevitable, sino de la historia que la mente construye alrededor del dolor y repite.
  • El ahora es lo único que existe. El pasado es un recuerdo que ocurre ahora. El futuro es una imagen que ocurre ahora.
  • Aceptar lo que es. No es resignarse ni aprobarlo. Es dejar de pelearse por dentro con que este instante sea como es. Desde ahí se actúa mejor, no peor.

Hay una quinta idea que asusta la primera vez: el cuerpo del dolor. Tolle lo describe como una acumulación de dolor emocional viejo que vive en nosotros, se activa con ciertos disparadores y, cuando está activo, busca más dolor para alimentarse. Suena esotérico hasta que lo ves en una discusión de pareja. De pronto no eres tú el que habla, es algo más viejo y más oscuro, y después no entiendes qué ha pasado. Pillarlo en el momento en que se enciende es, para mí, la práctica más útil de todo su trabajo.

Una crítica justa a Tolle: no enseña técnicas. Señala. Por eso tanta gente termina el libro conmovida y sin saber qué hacer el lunes. Conmoverse no sirve. Ese hueco es en el que trabajo.

El flujo que te consume

Un pensamiento crea una emoción en ti. La emoción alimenta al pensamiento y crea otros pensamientos con la misma frecuencia. Esa frecuencia alimenta a la emoción, y así sucesivamente. Hasta que no te das cuenta de que es solo un pensamiento y de que es mentira, no cortas con eso. Solo venir al ahora corta ese flujo. Entonces esos pensamientos que tenían tanto poder sobre ti los ves como lo que son: simples pensamientos que no te aportan nada más que llevarte a una situación pasada o a un futuro incierto.

Cuando menos te preocupas, más se ocupa la vida de ti.

Por qué cuesta tanto

Porque la mente vive de pasado y de futuro. Compara, planifica, se arrepiente, anticipa. Es su trabajo y lo hace bien. El presente la deja sin empleo, y nadie se queda sin empleo sin protestar. Cada vez que vuelves al ahora, la mente te ofrece algo urgente: una preocupación, un recuerdo, un plan brillante. No es un fallo tuyo. Es lo que hace una mente. Verlo es ya la mitad del trabajo, y la otra mitad es volver, otra vez, sin drama.

Vivir el presente no significa dejar de planificar. Planificas en el presente, con la atención en lo que haces. Sufrir el futuro es otra cosa: revivir una y otra vez algo que no ha ocurrido. La agenda sirve. La rumia, no.

El mindfulness de Kabat-Zinn te entrena la atención como quien entrena un músculo: repeticiones y constancia. Tolle no entrena nada. Te pide que pares y mires quién está mirando. Son dos puertas a la misma habitación. Yo entro por la segunda y con los ojos abiertos, andando. Lo explico aquí.

Leer sobre el ahora no es estar en el ahora. Cierra el libro.

Las cinco prácticas

Ninguna requiere sentarse ni cerrar los ojos. Van además de tu paseo diario con la técnica FER (felicidad, enfoque y respiración), no en lugar de.

Una respiración consciente. Una sola. Notas el aire entrar, notas el aire salir, y en ese tramo no estás pensando. Tolle dice que una respiración consciente ya abre un hueco en la corriente mental. Haz diez al día, repartidas. Ponles sitio: cada puerta que cruzas, cada vez que coges el móvil.

Sentir el cuerpo desde dentro. Lo que Tolle llama el cuerpo interior: la sensación de vida en las manos, los pies y el pecho, sin mirarlos ni moverlos. Mantén parte de la atención ahí mientras hablas con alguien. Vas a ver lo poco que estabas en esa conversación.

Oír al pensador. Durante un minuto, escucha la voz de tu cabeza como si hablara otra persona. Sin juzgar lo que dice, sin discutir. Hay alguien oyendo, y ese alguien está en silencio. Ese eres tú. No lo creas porque lo digo yo. Compruébalo hoy.

Preguntarte si tienes un problema ahora. Esta es la grande. En mitad de una preocupación, para y pregunta con honestidad: ¿tengo un problema en este segundo exacto? Casi siempre la respuesta es no. Hay una situación que habrá que atender más tarde, o una emoción en el cuerpo ahora mismo, y las dos se pueden manejar. Lo que no se puede manejar es «el problema», porque es una construcción mental que mezcla pasado, futuro y un relato sobre ti. Cuando separas la situación de la historia, la situación suele ser bastante pequeña. Hazla muchas veces al día. Desmonta más que cualquier técnica que conozca.

Usar las esperas. La cola, el semáforo, el ascensor, la pantalla que carga. Todo lo que te irrita por «perder el tiempo» es tiempo regalado para practicar. La espera solo es un problema para la mente, que quiere estar ya en el siguiente sitio. El cuerpo no tiene ninguna prisa.

Cómo lo llevo a la calle

Cuántas veces vas con la mirada fija en un sitio mientras la cabeza no para. Cuando vuelves a ti ya has llegado al destino y no sabes ni cómo. Por eso practico desenfocar: cambiar el foco de la mirada todo el tiempo, mirar hacia todos lados y darme cuenta de lo que hay de verdad alrededor. Eso me trae al ahora. Y cuando la mente me vuelve a atrapar, me digo: ¿por qué te preocupas? Y vuelvo. Una y otra vez, hasta que la mente pierda la fuerza que hoy nos consume y nos controla.

Dónde se engaña casi todo el mundo

Convertir el presente en otra meta. Perseguir «estar presente» como quien persigue un ascenso, con la misma tensión y la misma sensación de no llegar. Es el error que más dura, porque va disfrazado de práctica seria. El presente no se consigue. Ya está. Lo único que hace falta es dejar de irse.

Y buscar estados: esa paz de un día concreto, esa claridad de una mañana. En cuanto los persigues desaparecen, porque perseguir es una forma de no estar aquí. La presencia incluye el día malo, el cansancio y la mente ruidosa. Si solo vale cuando hay calma, no es presencia. Es preferencia.

Si quieres cuatro semanas con alguien que te pida cuentas, este es el sistema. Si no vas a practicar, no pagues.

Ahora, antes de pasar a la siguiente pestaña: ¿tienes un problema en este segundo exacto?

Preguntas frecuentes

¿Eckhart Tolle es religioso?
No pertenece a ninguna religión y no pide creer en nada. Cita a Jesús, a Buda y a maestros de varias tradiciones, pero como quien señala con el dedo, no como doctrina.
¿Hay que leer El poder del ahora antes de empezar?
No. Ayuda, pero la práctica se empieza sin haber leído una página. Mucha gente lo ha leído dos veces y no lo ha practicado nunca.
¿El momento presente y el mindfulness son lo mismo?
Son dos maneras de hablar de la misma atención. Mindfulness suele referirse al entrenamiento. El momento presente, tal y como lo usa Tolle, al lugar donde esa atención descansa.
¿Qué es el cuerpo del dolor?
El nombre que da Tolle a la acumulación de dolor emocional antiguo que se activa con ciertos disparadores y busca más dolor para mantenerse. Reconocerlo cuando se enciende le quita buena parte de su fuerza.
¿Vivir el presente significa no planificar?
No. Significa planificar con la atención en lo que haces y dejar de revivir el futuro una y otra vez. La agenda sirve. La rumia, no.

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